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2011-02-09

Ha nacido Sortu

- Sortu: nacer, surgir, producir(se), adormecer(se), hacer(se) insensible. No sé lo anterior, pero desde luego eso de que se “hacen insensibles”, ¡y mucho!, al clamor popular.
- ¿qué nace, surge, etc….?: en el logo aparece un sol naciente, pero también pudiera ser un sol poniente. Con lo cual el naciente sería la estrella (noche), la estrella siempre presente, normalmente bolchevique y roja, ahora amarilla y de varias puntas ... Veremos.
- ¿Cuál es el fin?: a falta de leer los estatutos, y por lo que han declarado algunos, parece que es la “independencia y el socialismo”. O sea que igual que antes.
- ¿cuáles van a ser los medios?: “los democráticos” o sea que igual que hasta ahora.
- ¿y el rechazo a la violencia?: pues igual que hasta ahora, puesto que ya lo habían hecho en términos de “rechazamos toda violencia”
- ¿y la mención expresa a ETA?: hombre, obligados si quieren optar mínimamente a la legalización. Así lo explica I. Iruín. Si no, ni de coña. Como hasta ahora. Es decir que dicen lo que sea, con tal de conseguir ser legales.
- ¿por qué tanto rechazo?: por que si no, no hay legalización. Ni Aralar ha tenido que rechazar nada para ser legal. Sólo les bastó que la prensa sembrara la confusión.
- ¿y lo de la justificación?: la ley se lo exige, según Iruin. Aralar sí que llega a justificar la violencia, y es un partido legal (ver posts anteriores). Pero Sortu, si quiere ser legal, tiene que hacerlo negar más, much más y mucho más ....
- ¿quiere ser legal?: parece que sí, debe suponer una pasta gansa …
- ¿y si no es legal?: estarán, como sea, pero estarán. De mientras, es la campaña electoral más larga jamás conocida. Están en los titulares de todos los medios desde hace meses, demasiados meses, y sin pagar un duro!! Sólo con eso, cualquier partido o movimiento popular debería estar satisfecho, es un logro, qué duda cabe!!.

2007-10-30

Cuestión de agitación

Los revolucionarios no necesitan permiso de nadie para hacer la revolución allá donde deseen hacerlo. Simplemente la hacen. Y la hacen siguiendo los métodos y tácticas que otros han utilizado con éxito en distintos lugares, no miméticamente, sino adaptándolos a las circunstancias concretas donde se mueven. Reclamar soberanía es ejercer la antiestatalidad ya que el Estado -y más en el caso de los de concepción jacobinista- se cree único depositario de la misma. Es una soberanía que no hunde sus raíces en las teorías jacobinas anteriormente descritas, sino en la concepción de afirmar para negar. Afirman soberanía para negar soberanía al Estado. Por eso, es importante para ellos encubrir su proyecto anti Estado bajo el “lenguaje nuevo” que, buscando el equívoco, aumentan su eficacia política.

Lo mismo sucede con el término “independencia”. Cuando un revolucionario afirma ser independentista, mucha gente interpreta que son separatistas e incluso nacionalistas. A estos se les olvida la naturaleza dual que, deliberadamente, tiene el vocabulario revolucionario. En efecto, “independencia”, además del significado jacobino de separatismo que conlleva, para el marxista significa “no dependencia de la burguesía”. En lenguaje de clase, con la revolución se da la vuelta a la situación: la clase dominante en la situación anterior, la burguesía, pasaría a ser la dominada; y viceversa, la clase trabajadora dominada en la sociedad capitalista, sería la clase dirigente y dominante en la sociedad socialista. Es decir, tras la revolución, el proletariado ha pasado de ser ‘clase dependiente’ a ser clase ‘no-dependiente de la burguesía’. A esto le llaman independencia. El lector avisado puede entender con facilidad que, para los revolucionarios, independencia y revolución son palabras diferentes con idéntico significado: revolución.

Soberanía, independencia, abertzalismo, etc. son términos, todos ellos, que los marxistas utilizan como eslóganes de agitación y movilización, porque saben que estos términos, en su dualidad, ‘no son entendidos’ ni por las gentes democráticas ni por sus dirigentes.

(extraido de Libertad y Soberanismo - Tres Posiciones)