La respuesta nos la da Mao:
"A fin de lograr la victoria, debemos hacer cuanto sea posible para taparle ojos y oídos al enemigo, de modo que se vuelva ciego y sordo, así como para crear la mayor confusión posible en la mente de sus mandos, hasta que pierdan completamente el juicio"
extraido de Uno se Divide en Dos.
Gizabidea: una ética situada (I)
Hace 9 horas
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